«Quinete»
Joaquín Luna —“Quinete” para todo el mundo— es el alma del taller. Aprendió la forja mirando, ayudando y repitiendo cada golpe hasta dominarlo. De esa escuela salen hoy piezas que combinan tradición y función: rejas que protegen sin pesar, barandillas que acompañan la arquitectura y detalles que cuentan algo del lugar. Su manera de trabajar es cercana: escucha, propone y vuelve al yunque hasta que el cliente dice “así lo quería”.
Con más de tres décadas en oficio, Quinete maneja tanto la forja artesanal (calor, yunque y martillo) como la carpintería metálica de precisión: cortes limpios, soldaduras continuas, galvanizados y pinturas que aguantan años. En cada encargo queda su sello: proporción, limpieza de uniones y un acabado pensado para durar. No hay pieza “menor”: desde una veleta única hasta una escalera industrial, todo se mide y se prueba.
Su taller en Encinarejo es mezcla de banco antiguo y mesa de verificación. Allí conviven plantillas, calibre, niveles y probetas de pintura con la fragua encendida. La profesionalidad se ve en los procesos: toma de medidas en obra, cálculo de anclajes, seguridad en montaje, coordinación con arquitectos y plazos serios. Nada sale del taller sin revisar giro, flecha, carga o traba, según toque.
Quinete cree que la buena forja mejora la vida diaria: aporta seguridad, ordena el espacio y suma carácter. Por eso prefiere los materiales nobles, los acabados honestos y el trato de tú a tú. Dejar una pieza y ver cómo se integra en una casa, una nave o una plaza es lo que le mueve. Y así, con oficio y cercanía, ha convertido Forja Quinete en sinónimo de trabajo bien hecho en Córdoba.
+30 años de oficio
Resultados únicos
y a medida
Trabajo con
arquitectura
y talleres